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Fuentes gubernamentales sostienen que la entidad emitió un certificado de vulnerabilidad para el hijo de un vicecónsul marroquí y que la solicitud de regularización fue rechazada; su presidente, Mohamed Chaib, fue diputado del PSC y del PSOE
Fuentes gubernamentales vinculadas al proceso de regularización extraordinaria de 2026 han informado a Girona Notícies de que la Fundación Ibn Battuta emitió un certificado de vulnerabilidad para el hijo de un vicecónsul de Marruecos destinado en Barcelona. Según estas fuentes, funcionarios detectaron un presunto intento de fraude de ley y rechazaron la solicitud durante el verano.
Las mismas fuentes sostienen que el beneficiario había terminado su formación académica y buscaba trabajo, pero que su autorización de residencia como familiar de personal diplomático se lo impedía. La supuesta irregularidad se habría producido al acreditar una situación de vulnerabilidad para acceder a una vía excepcional de regularización.
El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones incluye a la Fundación Ibn Battuta en el listado oficial de entidades colaboradoras acreditadas. La normativa ministerial establece que las entidades sociales inscritas pueden expedir certificados de vulnerabilidad y que estos solo son necesarios en uno de los supuestos previstos para la regularización. La inscripción acredita que la fundación puede actuar como entidad colaboradora, pero no confirma la validez de un certificado concreto ni resuelve las acusaciones sobre este caso.
La presidencia de la fundación la ocupa Mohamed Chaib Akhdim. La ficha oficial del Parlament de Catalunya recoge que fue diputado entre 2003 y 2010 en el grupo Socialistes-Ciutadans pel Canvi; el Congreso de los Diputados registra que ocupó un escaño entre 2018 y 2019 dentro del Grupo Socialista. Su trayectoria política acredita así su vinculación anterior con el PSC y el PSOE.
La trayectoria de Chaib también fue objeto de un reportaje de El Mundo publicado en julio de 2018, titulado «El ‘honorable corresponsal’ que nació en Tánger». El artículo abordaba su perfil político y sus relaciones con Marruecos, e incluía acusaciones de supuestos vínculos con servicios marroquíes.